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Negras o Blancas. Radio Alzira.

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Ya sabéis cuál es mi gran pasión, el ajedrez. A esa lógica centrada en sí misma, improductiva e infinita, he dedicado muchas horas y muchos afanes. Esas horas y esos afanes podrían haber sido más productivos en otros huertos; pero quizá no me hubieran hecho más feliz.

A lo largo del otoño, he colaborado (y lo sigo haciendo) con el programa de Ràdio Alzira. "Negras o blancas". Participo con una sección breve dedicada a reseñas de "literatura ajedrecística". En ese término, englobo tanto libros y material puramente técnico, como propiamente literatura o ensayo que usan el ajedrez como excusa o motivo artístico.

En lo que se refiere a la primera área, no me extenderé. De momento, he comentado "Counter-attack" de Z. Franco, "La estrategia del riesgo. L. Stein" de Lazarev y Gufeld  y "Move first, think later" de W. Hendriks.

En lo que se refiere a verdadera literatura, reseñé, ¿cómo no? "Novela de ajedrez" de Zweig y también la c…

Pelis del otoño.

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Como los últimos otoños, este está siendo largo, caluroso, improductivo, tranquilo. Poco cine y pocos libros. Pero no quiero que el olvido se lleve los nombres de las pelis que hemos (he) visto. Para algo tenía que servir este diario, tan abandonado, tan otoñal.

En el cine, vimos "La montaña entre nosotros", una historia de supervivencia con besitos. Perdidos en la nieve, un chicarrón y una señorita que no tiene claro qué es lo que le gusta. Y la supervivencia en la montaña, que era la parte que a mí me interesaba. Supongo que a todos los hombres nos gusta imaginarnos en esas situaciones trascendentes y únicas donde la vida depende de la fuerza y de la habilidad para encender fuego. Pero solo imaginárnoslo, de ahí el éxito de esa clase de realities televisivos.

En los cines del Puerto de Sagunto, vi "Blade Runner 2049", la esperada secuela. Y me gustó bastante. La historia engarza bastante bien con la del 82. La distopía está tan bien dibujada como en aquella. Y l…

Guerra civil

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Pelis del verano.

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Reseño las pelis que hemos visto en Águilas.


Con los niños fuimos a ver "Cars-3" y "Spiderman. Housecoming". En ambos casos, ninguna sorpresa. Pelis planas para acompañar las palomitas y las sodas. No había visto ninguna de la saga "Cars" y me entretuve disfrutando de la perfección técnica de los paisajes mientras coches que hacen de humanos idiotas corren, como los humanos idiotas. En lo que se refiere a la de Marvel, me enfadé un poco por la manera de presentar a nuestro superhéroe adolescente: digan lo que digan, el hombre araña nunca estuvo con los "vengadores", esos fascistas travestidos.

Con los cuñados, fui a ver "Dunkerque". Como las pelis bélicas siempre casi siempre me gustan, me gustó. Nolan pasa por ser de los últimos directores interesantes de Hollywood y ha hecho una peli espectacular sin alejarse mucho de lo que debió pasar en aquellas playas. Los ingleses siempre han visto el mar como el viejo verso de Ferreiro: "d…

La Mar de Músicas-3

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La actuación que nos llevó a Cartagena fue la del tercer día. Merche quería ver a Pablo Milanés. Verlo, lo vimos de lejos. Porque solo quedaban entradas en el galllinero del auditorio "El batel", un edificio grande y feo como un barco de guerra de los que fondeaban allí. Oírlo, lo oímos bien y lo disfrutamos. Teniendo en cuenta la edad y la salud del cubano, yo me pensaba que habría algo de timo. Es decir, tres canciones para salir del paso y mucho protagonismo de las estrellas invitadas. Pero fue al revés, el viejo Pablo cantó mucho y bien y los invitados, cada uno una canción del repertorio del cubano.

No es que me apasione el tipo. Pero como tantos otros, me sé alguna de sus canciones. Todas suenan bien, sin ripios. Todas traen el aire de aquella isla tan hermosa, de la que el artista lleva escapando toda la vida.

Hubo sorpresita, porque uno de los artistas invitados, bajo otro nombre, era Víctor Manuel. Afortunadamente, solo cantó una canción con Pablo.

La Mar de Músicas-2

En el segundo día del festival tuvimos sesión doble. Primero, música chilena y después, flamenco.

Conozco varios chilenos y a mi oido le encanta su acento entrecortado, a veces brusco, a veces suave. Junto con nuestro castellano del norte, el otro dialecto extremo y raro del español universal. Siempre recuerdo a Mónica acunando a Diego en Viena y cantándole canciones chilenas. Los chilenos eran Manuel García y Tita Parra. M.García es un cantautor que hace letras hermosas y suaves, muy digno y muy palabrero. No nos gustó demasiado. Tita Parra es la nieta de Violeta Parra, la chilena universal. Canta canciones de su abuela con mucho sentimiento. La mayor parte del público eran personas más mayores que nosotros, de los que lloraron con Violeta, con Víctor Jara, con Quilapayún, con la tragedia que vivieron los chilenos. A nosotros, nos sonaba todo un poco antiguo.

La cuota flamenca la ponían Rosalía y el guitarrista Raül Refree. Todo sonaba muy bien; pero no sé de música lo suficiente par…